jueves, 19 de agosto de 2010

Sincericidio en masa

(para M.D.)


Hubo un día en el que toda pregunta tuvo su respuesta.

no me gustás
no me gusta tu cara
no quiero estar acá
por qué te tengo que tolerar, salame
me aburro profundamente, disculpá pero me voy al carajo
me gustás y me quiero enredar entre sábanas con vos acá y ahora
gil, tu novia me está mirando desde la otra punta del boliche
hoy no quiero estar con vos
me parecés un flor de forro

El día en el que las convenciones sociales se cayeron a pedazos.

ese día
las iglesias no repartieron las ostias, no había pecados que expurgar
las cárceles abrieron sus puertas, la libertad se palpaba con la punta de la lengua
las escuelas cerraron sus puertas, no había nadie a quién domesticar
la policía fue erradicada, nadie necesitaba control
los registros civiles fueron demolidos, nadie necesitaba justificar con un papel quién era
los cuerpos se entrelazaron en un infinito acto sexual
de carne
uñas
sangre
saliva
sin nombres
sin significantes
puro significado
todo signo
todo todos
y una risa
que era tuya
y era mía
y era nuestra

y en el mismo lodo, todos manoseados.

sábado, 14 de agosto de 2010

Logros en la vida


Tener un hijo? Aún no.
Escribir un libro? En sí, todavía no.
Plantar un árbol? Sí.
Hacer que un teatro completo se estalle de risa con un grito tuyo? Hecho.

viernes, 13 de agosto de 2010

Ficciones


Una vuelta alguien me dijo que no existe la ficción empezó a hablar. Su interlocutora, intentando destapar una botella de cerveza con un celular, objetó
es una terrible boludez.
Bueno, puede ser. Pero pensalo: vos y yo, en este bar, en una facultad de ciencias sociales, bajo un techo de chapa improvisado construido por los mismos estudiantes, a las 21.57 de un miércoles que llueve como la puta madre, esto es sacado de un cuento.
No te entiendo.
A ver, todo es relativo.
Qué tipo berreta que sos, te hacía más inteligente.
No podés ni destapar una cerveza y me bardeás
dijo mientras le arrancaba la botella de las manos y la abría con un certero golpe de un encendedor y no jodas más con el teléfono, que después se te hace mierda y no sabés ni por qué.
Explicá lo de la ficción, que como que pierdas mi atención me centro en el pibe del bar que no está nada mal.
¿Nunca pensaste que todo lo que hacés es por algo, tiene una razón de ser?
Decís el destino.
Sí y no. La idea del destino es absolutamente imprecisa. A lo que apunto es
dejó el punto en suspenso tomando un largo sorbo de cerveza para generar misterio. Ella se impacientó y emitió un sonoro bufido. ¿Y si tal vez esto nos estuviese pasando porque hay un flaco sentado en una oficina del Estado que mira por la ventana y piensa en que bien podría estar escribiendo cosas, mientras todo esto que nos pasa es leído por un flaco o flaca en otra parte del mundo vía monitor?
O sea, que somos personajes de algo.
Ponele.
¿Y qué tiene que ver esto con algo?
No tiene nada que ver con nada.
Bueno.

La cerveza se acabó.

jueves, 5 de agosto de 2010

Definición (III)


Según se ve, podría decir que el aburrimiento es ese momento en el que cerrás los ojos y la mente y te aturde un silencio rotundo, ninguna melodía nueva, ninguna palabra que vuela; cuando sentís una picazón en la parte del medio hacia a la izquierda de la espalda pero con tal de tener algo que te suceda, optás por no rascarte; o cuando intentás discernir segundo por segundo las diferencias de temperatura entre la inspiración y la exhalación y esgrimir, con total seguridad, que la diferencia entre una y otra es de cinco grados, décima más o décima menos; o el momento en el que estás tan pero tan sentado que no das por sentado ni que estás dormido o despierto o soñando con mirar por la ventana y ver las volutas de humo que suben en la chimenea de enfrente que se mezclan con las formas gruesas de las nubes en el cielo porteño y te das cuenta de que no estás soñando sino que lo estás mirando mirás el reloj y sólo pasó un segundo y como dijera el poeta la vida es eterna en cinco minutos.

martes, 3 de agosto de 2010

El segundo del caos


(créditos del título a M.A. Si leés esto... te debo unas cuántas)

Así como me pregunté en más de una oportunidad qué pasaría en el segundo en el que un día deja de ser el que es y pasa a ser otro -ejemplo más claro, en los famosos conteos de año nuevo-, es inevitable preguntarse por aquellos momentos en los que la represa estalla irremediablemente, pero de alguna u otra forma nada sale.
Esto es un hecho social, dijo una docente que tuve tras varios minutos de silencio, interrumpidos por una violenta patada voladora a un escritorio. ¿Cómo se nos impone a nosotros el control, interno y externo? ¿Qué pasaría si ese segundo en el que queremos mandar a cierta persona a la re mil puta madre que lo parió y no lo hacemos, lo dejamos salir? Si en esos momentos de rabia, en el que las lágrimas te nublan la vista, le partís algo en la cabeza a dicha persona.
Algunos hacen del sufrimiento su estandarte, su identidad, su elemento constitutivo. ¿Qué sería de ellos sin eso? Y ojo que no hablo del ajeno, hablo del propio. En ese segundo del caos, para estas personas particulares, la pregunta tal vez se invierta.

¿Qué pasa si en este segundo, no soy infeliz?

¿Qué pasa si en este segundo, no soy infeliz y no soy más yo?

Caos y control, la dialéctica social se cierne sobre nuestras carnes y mentes. Mientras tanto, una barrera más se cierra, para que la represa no se rompa, y las aguas del río no bajen rojas. Porque cuando lo hacen, el camino del paria empieza a hacerse realidad. Y a nadie le gusta ser ermitaño involuntariamente. Ahí es cuando ocurren los desastres naturales de la peor calaña: los que podían haberse evitado con un poco más de honestidad con uno mismo.

Principio de incertidumbre


Hechos recientes me motivan a pensar sobre lo frágil de los sentimientos. Pese a que uno podría, totalmente a priori, creer que hay ciertas cosas que no van a cambiar (el famoso "pese a todo, siempre vas a ser importante para mí"), el principio de incertidumbre golpea las puertas de la percepción con una violencia increíble.
Anteayer amantes, ayer parejas, hoy guardamos un cuchillo debajo de la almohada y la última bala en la recámara del 38, para aquellos que creen en un auto final misericorde y rápido. ¿El amor es una batalla? Puede ser. Sólo que nadie especificó contra quién, durante cuánto tiempo, cuál sería el campo de lucha, y mucho menos cuáles serían las reglas. El problema es cuando se infringen ciertas reglas, como por ejemplo, no dispararle al mensajero, ni al médico, ni a los civiles.
Siempre hay terceros. O son la causa, o son el efecto no deseado (¿consecuencias no deseadas de la acción?); pero quien crea que el amor es de a dos, se equivoca. Como toda relación, se encuentra inmersa en una sociedad, micro o macro, o como sea que fuere.
¿Dónde se va todo eso que se sentía por el otro? ¿Cómo se da esa transmutación que lleva a odiar tanto? El odio, ¿es amor cambiado de signo? ¿Tienen igual intensidad? Polos positivos, polos negativos. Cómo y cuándo se juntan, es cuestión de física, de los físicos y de las mentes, de las químicas y de las pieles, y de los años que pasan, y los días que se acortan y alargan, y así, una y otra vez.
Máscara sobre máscara sobre máscara. Verso contra verso contra verso. Muro tras muro tras muro.
Y mientras, las ruinas.

domingo, 1 de agosto de 2010

Definición (II)

Bien podría definirse la felicidad como aquel momento en el que tocás junto con tus mejores amigos una melodía compuesta entre todos, con una letra que habla sobre seguir luchando a pesar de las pálidas, mientras la compañera de vida se encuentra sentada en un sillón frente a uno, cantando a la par y sonriendo.